Retos y perspectivas: profesionalización docente en el uso de las tic con perspectiva intercultural

Challenges and perspectives: teacher professionalization in the use of ICTs with an intercultural perspective

Fecha de recepción: 18 de febrero de 2019

Fecha de aceptación: 07 de marzo de 2019

Antonio de Jesús Nájera Castellanos

Universidad Intercultural de Chiapas, México.

anajera@unich.edu.mx

Resumen

La educación no puede visualizarse como una experiencia aislada sino que está en una imbricada relación con el contexto en el que se desenvuelve el proceso educativo, es decir, la cultura misma de los educandos, del educador, de los padres de familia y directivos. Frente a esta situación la perspectiva del educador ha de convertirse en un sujeto de aprendizaje continuo a la luz freiriana, donde el proceso educador se da en ambos sentidos. Por otra parte, la profesionalización docente en el ámbito del uso de las TIC, representa una posibilidad de construir retos y perspectivas no solo a nivel social sino particularmente en el ámbito educativo de allí la pertinencia del presente artículo que pretende reflexionar en torno a las Instituciones de Educación Superior cuyo reto central es el de atender las diversas situaciones que implican la educación en pleno siglo XXI.

Palabras clave: Educación, profesionalización, TIC, Educación Superior, pertinencia

Abstract

Education can not be seen as an isolated experience, but rather it is in an imbricated relationship with the context in which the educational process unfolds, that is, the very culture of the students, the educator, the parents and managers. Faced with this situation, the perspective of the educator must become a subject of continuous learning in the Freirian light, where the educating process takes place in both directions. On the other hand, teacher professionalization in the field of the use of ICTs represents a possibility to build challenges and perspectives not only at a social level but particularly in the educational field, hence the relevance of this article that aims to reflect on the Institutions of Higher Education whose central challenge is to address the diverse situations that education implies in the 21st century.

Keywords: Education, professionalization, ICT, Higher Education, relevance

Introducción

La era de las Tecnologías de la Información y Comunicación como herramienta de comunicación e interacción entre los sujetos se ha convertido en una posibilidad de construir retos y perspectivas no solo a nivel social sino particularmente en el ámbito educativo. Donde se buscan identificar los cambios sociales que se viven actualmente a nivel mundial, de allí la pertinencia de la formación de universitarios y universitarias comprometidos con el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente, ambos aspectos como desde una perspectiva holística.

De esta manera, la educación superior es “un componente de un sistema único que empieza con la educación para la primera infancia y la enseñanza primaria y continúa a lo largo de toda la vida. La contribución de la educación superior al desarrollo del conjunto del sistema educativo y a la nueva orientación de su vinculación con los demás niveles de enseñanza, y más concretamente con la enseñanza secundaria, ha de ser una prioridad” (UNESCO, 1998: 2). Es decir, lograr que la educación superior se reconozca como un agente que amalgame la urdimbre de conocimientos construidos, se convierte en una posibilidad de orientar el quehacer universitario en pleno siglo XXI.

Por ello, la UNESCO (1998) en su Conferencia Mundial sobre la Educación Superior plantea que las instituciones de educación superior, su persona y alumnos tendrán la tarea de reforzar “sus funciones críticas y de previsión, mediante un análisis constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales y políticas, desempeñando de esta manera funciones de centro de previsión, alerta y prevención” (1998: 2), es decir, las universidades no serán sólo centros de construcción de conocimientos, sino que también se convierten en agentes transformadores del contexto en que se encuentran inmersas, de allí la importancia en que radica la formación de las y los futuros transformadores de la sociedad.

Por otra parte, si partimos de la concepción de educación desde la perspectiva freiriana, entonces estamos iniciando de la construcción de un proceso transformador como práctica de la libertad en un sentido amplio. De esta manera conviene traer a la discusión una interrogante importante ¿qué significa educar a jóvenes universitarios en medio de dolorosos y angustiosos cambios vertiginosos en este siglo XXI? , ¿qué significa ser estudiantes universitarios en estos momentos de la vida?

Frente a este par de cuestionamientos es importante resaltar que la educación superior y en especial las Instituciones de Educación Superior tienen el reto de atender las diversas situaciones que implican la educación en pleno siglo XXI, en donde la docencia, la investigación y la difusión-vinculación deben de llevar una planeación estratégica que posibilite una incidencia real en el contexto social.

Metodología utilizada

El presente artículo utiliza como estrategia metodológica principalmente la perspectiva cualitativa cuyo sentido central trata de comprender los procesos sociales que se dan entre los sujetos involucrados de allí su pertinencia en el presente texto, puesto que “los estudios cualitativos intentan describir sistemáticamente las características de las variables y fenómenos (con el fin de generar y perfeccionar categorías conceptuales, descubrir y validar asociaciones entre fenómenos o comparar los constructos y postulados generados a partir de fenómenos observados en distintos contextos), así como descubrimiento de relaciones causales” (Quecedo y Castaño, 2002, p. 12), pues se trata de visualizar los retos y las perspectivas que tiene la profesionalización docente en relación al uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación en los diferentes niveles educativos y más aún en contextos de diversidad lingüística y cultural con mayor incidencia. En este mismo orden se retoma la investigación documental como herramienta metodológica que guió el análisis de la situación de las competencias y habilidades desarrolladas por docentes en diferentes situaciones educativas. De esta manera tenemos que múltiples de los datos que nos proporciona la ANUIES y la Secretaría de Educación Pública se ven sistematizados en el presente artículo.

El uso de las TIC en los procesos educativos

La educación hoy por hoy es comprendida como “un proceso humano y cultural complejo. Para establecer su propósito y su definición es necesario considerar la condición y naturaleza del hombre y de la cultura en su conjunto, en su totalidad, para lo cual cada particularidad tiene sentido por su vinculación e interdependencia con las demás y con el conjunto” (León, 2007: 596).

De esta manera, la educación no puede visualizarse como una experiencia aislada sino que está en una imbricada relación con el contexto en el que se desenvuelve el proceso educativo, es decir, la cultura misma de los educandos, del educador, de los padres de familia y directivos. Frente a esta situación la perspectiva del educador ha de convertirse en un sujeto de aprendizaje continuo como bien lo plantea Freire al decir que “el educador ya no es solo el que educa sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa. Así ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual los argumentos de la autoridad ya no rigen” (1987, p. 86).

Las Tecnologías de la Información y Comunicación en las últimas décadas han alcanzado niveles importantes en cuanto su uso en la vida cotidiana de los sujetos, pues sus implicaciones están incorporadas a las dimensiones sociales, políticas, económicas, culturales y religiosas. Sin embargo, cabria la posibilidad de poder describir ¿cuál es el significado de TIC? y con ello poder comprender el abigarramiento que está teniendo en la cotidianidad. De esta manera, las TIC se consideran como “el conjunto de herramientas, soportes y canales desarrollados y sustentados por las tecnologías (telecomunicaciones, informática, programas, computadores e internet) que permiten la adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones, en forma de voz, imágenes y datos, contenidos en señales de naturaleza acústica, óptica o electromagnética a fin de mejorar la calidad de vida de las personas” (Ávila, 2013, p. 222-223).

Si bien, son múltiples las implicaciones de las TIC en la vida de los sujetos lo que ha conducido a la construcción de una sociedad de la información que se ha caracterizado por la conformación de redes virtuales a escala global, particularmente vinculadas a los procesos migratorios. De esta manera, con el panorama actual de las TIC parecería que se estaría generando un proceso gradual de cambio cultural a nivel global, que de alguna manera representa, en términos mercantiles, costos-beneficios y en términos culturales estaríamos hablando de cambios y resistencias.

Por otra parte, en materia educativa la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación ha sido un parteaguas en relación a los procesos de enseñanza-aprendizaje y más aún en la práctica docente, pues conlleva a un proceso de cambios de paradigmas educativos, en donde el docente se convierte en pieza clave para la promoción de estas tecnologías.

Si bien el uso de las TIC se ha incorporado en todos los niveles educativos, conviene precisar que “en las universidades del mundo ha sido uno de los principales factores de inducción al cambio y adaptación a las nuevas formas de hacer y de pensar iniciadas a partir de los ochenta en los distintos sectores de la sociedad” (López, 2007, p. 66). Y además “en el ámbito académico han facilitado a un gran número de estudiantes el acceso a la información, y han modificado significativamente el proceso de enseñanza-aprendizaje” (ibid).

Entonces, por una parte se han generado cambios y modificaciones entre los estudiantes universitarios en términos de su relación con los conocimientos universales, pero por la otra también a partir de las múltiples herramientas que ofrecen las TIC, se han generado procesos de adaptación y de socialización de elementos particulares de las culturas diversas de los estudiantes universitarios.

De esta manera, en “los últimos 10 años, la introducción de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación superior ha sido una constante, que ha permitido ampliar poco a poco la habilitación tecnológica de las universidades y adecuar estas herramientas a los programas educativos” (López, 2007, p. 63).

Precisamente la incorporación de las TIC implica enfrentarse a un contexto de cambio paradigmático del siglo XXI, lo que implica un proceso de actualización de prácticas y contenidos en el ámbito educativo que sean acordes a las principales demandas de la nueva sociedad de la información. Esta actualización implica “en primer lugar un desafío pedagógico, para incorporar las TIC al aula y en el curriculum escolar, la adecuación de la formación inicial y en servicio de los docentes, y políticas públicas que aseguren la implementación sistémica de reformas que impacten en los sistemas educativos de manera integral, lo que incluye asegurar la cobertura y calidad de la infraestructura tecnológica (hardware, software y acceso a servicios información y comunicación)” (UNESCO, 2013, p.6).

Frente a estos nuevos retos y definición de roles en el ámbito universitario, la importancia de la educación y del espíritu crítico pone de relieve que “en la tarea de construir auténticas sociedades del conocimiento, las nuevas posibilidades ofrecidas por Internet o los instrumentos multimedia no deben hacer que nos desinteresemos por otros instrumentos auténticos del conocimiento como la prensa, la radio, la televisión y, sobre todo, la escuela(UNESCO, 2005, p.18), es decir, la escuela como un espacio crítico, de reflexión, de análisis, pero sobretodo de praxis colectiva y transformadora en relación con la vida comunitaria.

Por ello, resulta interesante un apartado del Informe Mundial de la UNESCO (2005) en donde se pone de manifiesto una serie de planteamientos en relación a los procesos de cambios y transformaciones sociales, tal como se presentan a continuación:

“Los cambios radicales provocados por la tercera revolución industrial –la de las nuevas tecnologías– han creado de hecho una nueva dinámica, porque desde mediados del siglo XX la formación de las personas y los grupos, así como los adelantos científicos y técnicos y las expresiones culturales, están en constante evolución, sobre todo hacia una interdependencia cada vez mayor. Hay que admitir que esto último es un elemento positivo”.

Y que además, dicho informe agrega algunas interrogantes bastante interesantes para la reflexión y el análisis, al decir que:

De cualquier manera, la noción de conocimiento es un elemento central en las múltiples transformaciones que se están dando a nivel global y más aún la dimensión cultural estará en constante vínculo con la participación de múltiples actores sociales y por ende comunitarios.

Durante las últimas décadas en México, la interacción de procesos económicos, sociales y culturales se ha dinamizado de manera significativa para propiciar diversas transformaciones; que si bien han implicado el acceso a mejores oportunidades y servicios para algunos estratos de la población, también han evidenciado importantes problemas y consecuencias no deseables, sobre todo en áreas rurales, donde los sistemas sociales no responden al unísono a estos cambios económicos y socioculturales (García-Barrios, 1992).

La Educación Superior en

México

La educación superior en México sin duda alguna atraviesa por un proceso de desatención profundo, ya que en “México, por ejemplo, se ha logrado una cobertura cercana a un 100% en nivel básico, pero el rezago a nivel superior son evidentes, pues apenas se atiende a 28%” (Ocegueda et al, 2014, p. 181), es decir, frente a este panorama un número considerable de jóvenes pierden la oportunidad de profesionalizarse y contribuir al mejoramiento de la calidad de vida del país. Por ello, resulta importante poder visualizar las condiciones en que se desenvuelve la educación superior en México, como puede observarse en el siguiente cuadro:

Fuente: Retomado de Ocegueda et al, 2014: 183

Por lo tanto, si bien México tiene un considerable proceso de expansión interesante no se da una situación recíproca en relación a las tasas de cobertura, lo que hace que México en relación a países latinoamericanos como Argentina, Brasil o Chile se encuentre por debajo de la media estándar. Tal como se aprecia en la siguiente gráfica:

Fuente: Retomado de Ocegueda et al, 2014: 183.

De esta manera, la educación superior en México enfrenta una serie de desafíos y retos importantes a los que se requiere hacer frente de manera decidida y comprometida de todos los actores que conforman el proceso educativo. Si bien para 2014 de acuerdo con la UNESCO en México se tenía una matrícula de alrededor de 3.4 millones de estudiantes lo que ubicaba al país como el segundo con mayor estudiantes matriculados entre los integrantes de la OCDE, sin embargo, no obstante “la cobertura en este nivel educativo, esto es, la magnitud en que se atiende a la población que debería estar cursando estudios superiores, aun es baja en México comparada con la de otros países. La cobertura en México para 2014, de nueva cuenta con base en datos de la UNESCO, fue de 29.9 %3, lo que implica que se atendió en ese año a un poco menos de la tercera parte de la población objetivo. Esto ubicó a nuestro país en el último lugar en cobertura entre los miembros de la OCDE que re- portaron datos para ese año. Además, la cobertura en educación superior en nuestro país fue 10 puntos menor a la registrada en China, menos de la mitad de la que tiene Rusia (78.6 %) y 17 y 50 puntos menores a las coberturas que registraron países como Argentina y Brasil, respectivamente, durante 2013. De hecho, la cobertura en México se encontraba por debajo del promedio de América Latina para ese año (44.5%)” (Fernández, 2017, p.185).

Aunado a estas cifras, existe una marcada desigualdad en materia de cobertura en educación superior entre las entidades federativas, pues para el ciclo escolar 2013-2014, 15 entidades federativas estaban por debajo de la media nacional y además de cuatro estados con coberturas menores al 20 %, destacando Chiapas, Guanajuato, Guerrero y Oaxaca (Fernández, 2017)

Frente a estas cifras la educación superior en México enfrenta múltiples desafíos, aún cuando se han hecho esfuerzos por ampliar el número de instituciones públicas de educación superior o bien la diversificación de las modalidades en mixtas, semi-presenciales o en línea, sin embargo, las condiciones reales que obstaculizan el pleno desarrollo de la educación superior no se están atendiendo, como es el caso de la situación económica de los estudiantes, la pertinencia cultural y lingüística de los programas de estudio, el acceso a la infraestructura básica como por ejemplo bibliotecas especializadas, internet o plataformas educativas virtuales adecuadas a los contextos de diversidad cultural y lingüística en el que se encuentra la nación mexicana.

La Educación Superior en Chiapas una tarea pendiente

Si bien la educación superior en Chiapas tiene una larga tradición que data del año 1679 con el Colegio de Nuestra Señora de la Concepción vinculado a la Universidad de Salamanca, España cuyas principales cátedras versaban sobre teología, derecho canónico y derecho civil. Desde esta tradición de más de 300 años de educación superior en el estado, actualmente se ha configurado un entramado importante de instituciones que ofrecen una variedad de cátedras que gradualmente se han posicionado en la elección de los educandos.

Tan es así que la matrícula de educación superior para el ciclo escolar 2015-2016 se diversificó la modalidad de estudio en Escolarizadas, Mixta y No Escolarizada como se muestra en el siguiente cuadro:

Cuadro 2. Matrícula de educación superior - ciclo escolar 2015-2016, porcentajes por

entidad federativa, género y modalidad

Mientras que de acuerdo con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en los últimos cinco ciclos escolares la tendencia ha sido el incremento de estudiantes inscritos en algún programa de estudio del nivel superior. Solamente en el ciclo escolar 2014-2015 se presenta un ligero quiebre en esta tendencia, tal como se muestra en la gráfica No. 2:

Gráfica No. 2.- Total de estudiantes de Educación Superior en Chiapas de los últimos 5

ciclos escolares.- Elaboración propia con base a los anuarios de la ANUIES.

Sin embargo, esta tasa de incremento de estudiantes a algún programa de estudio tendría una mayor incidencia en cuanto a la incorporación de estudiantes en el sistema privado con un total de 60, 480 estudiantes inscritos en el ciclo escolar 2015-2016. Como se muestra en el cuadro no. 3 que se presenta a continuación:

Es decir, las instituciones de educación superior en el ámbito privado están teniendo una importante incidencia en la captación de estudiantes para este nivel educativo en Chiapas. Aunado a esta situación, los campos específicos de ingreso de los estudiantes de educación superior en Chiapas versa en licenciaturas relacionadas a las Ciencias Sociales, Humanidades y Ciencias Exactas, como es el caso de: Negocios y Administración, Medicina Humana, Estudios del comportamiento (psicología), Derecho, Ciencias de la Educación o Ingeniería mecánica electrónica y tecnología, tal como se muestra en el cuadro no. 4.

Cuadro No. 4.- Matrícula de educación superior del ciclo escolar 205-2016 por campo específico/ Fuente: SEP, SES, DGESU, Formato 911.9, Ciclo Escolar 2015-2016

Sin lugar a dudas, la educación superior en Chiapas principalmente en el orden público se enfrenta a múltiples retos que deben ser atendidos con carácter de prioridad, pues se presupone una tendencia al incremento de instituciones de educación superior con corte privado lo que reduce las posibilidades de que ciertos estratos sociales accedan a una educación superior pública y más aún gratuita.

Por ello la puesta en marcha de las instituciones de educación superior en Chiapas como es el caso de la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, los Institutos Tecnológicos Regionales, las Escuelas Normales, la Escuela de Enfermería, la Escuela de Trabajo Social del Estado, Universidad Politécnica de Chiapas, Universidad Intercultural de Chiapas, Universidad Tecnológica de la Selva, en la gran mayoría de estas ha marcado un parteaguas en relación a las demandas prioritarias que han promovido los pueblos chiapanecos, sin embargo, la cobertura es aún muy incipiente lo que conduce que las instituciones de educación superior de corte privado comiencen a expandirse con gran velocidad.

Frente a este panorama, es importante dotar a los educandos de las herramientas intelectuales y éticas de una manera integral, que les permitan adaptarse a las múltiples y vertiginosas transformaciones sociales, así como los cambiantes requerimientos del campo laboral, el uso cada vez mayor de la tecnología en los procesos educativos, laborales y de la vida misma. Pero más aún, la educación superior y en particular en Chiapas, debe contribuir a la construcción de una educación con pertinencia cultural y lingüístico, elementos que se consideran un reto para la educación superior en Chiapas, pues “considerando los datos del INEGI (2010) en Chiapas hay un 27 por ciento de personas que hablan una lengua indígena, a pesar de que hay esfuerzos por la inclusión por parte del nivel educativo en la creación de universidades interculturales considero que hace falta trabajar más en ello, aún con la expansión que existe en diversas regiones…nos damos cuenta que falta llegar a esos municipios indígenas” (Chacón, 2015, p.183).

La Interculturalidad como eje

articulador en la incorporación de las TIC en la Educación

Superior

Por tanto, la interculturalidad como eje articulador en un sentido amplio en el ámbito educativo se convierte en una apuesta por la construcción de modelos educativos con pertinencia espacial y temporal. De esta manera, hemos de observar que si partimos de que la interculturalidad:

“presupone el proceso de esta descolonización….lo presupone en el sentido de la toma de conciencia de la colonialidad de estructuras, relaciones de poder, valores, introyectos, esquemas mentales y el régimen jurídico, y lo induce como una conditio sine qua non de la interculturalidad…Una filosofía intercultural crítica parte de la constatación de una asimetría entre culturas, de la hegemonía de ciertas culturas sobre otras (en el caso actual: la hegemonía de la “cultura” occidental globalizadora neoliberal), de relaciones de poder dentro de las culturas y de la asimetría de las relaciones de género dentro y entre cultura…Una interculturalidad (y un “diálogo intercultural”) que no toma nota de esta situación de poder y asimetría, va a ser cooptada e instrumentalizada rápidamente por el poder hegemónico y la “cultura” dominante, con el resultado de su “incorporación” al discurso dominante” (Estermann, 2009, p. 63-64).

Entonces la interculturalidad más que discurso se convierte en la puesta en marcha de la visibilización de prácticas y conocimientos que conducirían a la construcción de una Educación que permita generar mayores contextos y campos de aprendizaje y con ello incluir a los currículo contenidos curriculares con pertinencia a la región y contexto en donde se desarrolla el proceso educativo.

Conviene traer a la discusión una serie de interrogantes que son funcionales como criterios en la conformación de la pertinencia del uso de las TIC en los procesos educativos, por ejemplo: ¿hacia qué cultura será pertinente la propuesta educativa?, ¿qué referentes culturales propiciarán un aprendizaje significativo a partir del uso de las TIC? Y ¿cuáles son los elementos medulares, en términos culturales, de la educación a partir del uso de las TIC?

A partir de estas interrogantes cabe señalar que la pertinencia de este tipo de propuestas radica esencialmente en cinco ámbitos: la cultura del uso de las TIC, el curriculum, los estudiantes, los docentes y las autoridades educativas. Si bien es cierto la modificación de estos ámbitos a una pertinencia educativa contextualizada, genera una condición diferenciada en el que incluye a la mayor parte de los actores involucrados en el proceso educativo.

De esta manera, en esta reflexión la cultura ha de ser tomada en cuenta como un referente por el cual se vive y se experimenta la vivencia humana, por tanto merece respeto y marcha el derecho a ser compartida y transmitida de generación en generación como derecho inalienable de los sujetos portadores de esta.

Mientras que en el ámbito del curriculum cabe mencionar que la planificación y operación de todo curriculum ha de estar contextualizado y ser pertinente a las necesidades a las que se enfrentan los actores del proceso educativo con especial énfasis en los estudiantes, razón de ser de la educación, y más aún con la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación.

Si el curriculum se vincula en gran medida con el contexto en el que se desenvuelven los estudiantes universitarios y estos logran hacer uso eficientes de los recursos tecnológicos, el aprendizaje significativo tendrá un mayor impacto debido a que estos tendrán referentes prácticos que han de vincularse con los conocimientos universales que se presentan en las aulas. Desde esta perspectiva el diálogo intercultural desde el curriculum se presenta como un referente indispensable que abone a la pertinencia de la educación.

Por su parte, la pertinencia cultural para estudiantes, docentes y directivos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en la toma de decisiones se plantea como deseable, pues posibilita el reconocimiento que tanto el estudiante como el docente poseen una cultura específica y a la que habrá que permitírseles que la ejerzan de manera libre y articulada con el propósito educativo. He aquí el principal reto al que ha de plantearse el ámbito directivo, pues la toma de decisiones ha de participar en la atención de las tensiones que se generen en la generación de la propuesta de una educación con pertinencia cultural.

Sin lugar a dudas, la conjugación de educación pertinente al contexto y el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación ha de convertirse en una propuesta innovadora que atienda y facilite la relación de los estudiantes con su cultura en el ámbito educativo, sin que este rompa con las posibilidades de fortalecer los conocimientos culturales durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. Más bien se trata de generar las condiciones de establecer un diálogo intercultural real y práctico entre lo que los estudiantes conocen (cultura) y lo que han de aprender en el contexto educativo formal (conocimientos universales).

Retos y perspectivas en la

profesionalización docente en

relación al uso de las TIC

Es decir, cada una de estas tecnologías han de propiciar en el docente capacidades que le permitan incidir de manera consciente en la formación de sus educandos, de esta manera tenemos que las TIC junto con las TAC promoverán la colaboración y la interacción de conocimientos, mientras que las TEP han de generar condiciones para la democratización en la construcción de los conocimientos desde entornos personales de aprendizaje y de participación, sin lugar a duda, estas herramientas tecnológicas posibilitan un engranaje y la construcción de bases sólidas para el desarrollo de redes neuronales de aprendizaje que hacen propicio aprendizajes significativos.

La profesionalización docente en el ámbito de las tecnologías al servicio de la educación pone de manifiesto la necesidad de contribuir con una formación de carácter técnico y además pedagógico-didáctico, pues sin lugar a dudas, los nuevos medios tecnológicos y las diversas potencialidades comunicativas están propiciando visualizar las formas en cómo afrontar la enseñanza y el aprendizaje en los educandos a partir de estas formas tecnológica que se han posicionado en todos los ámbitos de la vida humana. Y más aún los retos y las perspectivas son mayores cuando se relaciona las condiciones de diversidad cultural y lingüística que tiene México y particularmente el estado de Chiapas.

Frente a este panorama, la UNESCO (2004) plantea que “con respecto a la formación de profesionales y las universidades en su calidad de fuente permanente de formación, perfeccionamiento y reciclaje de profesionales, las instituciones de educación superior deberían tomar en consideración sistemáticamente las tendencias que se dan en el mundo laboral y en los sectores científicos, tecnológicos y económicos” (En Sarmiento y Guillén, 2008, p.12). Es decir, la formación y profesionalización docente no puede quedar exenta a los cambios sociales y más aún tecnológicos que se desarrollan a lo largo y ancho del planeta; si bien son importantes la incorporación de estas herramientas, es indispensable que estas mismas tengan un carácter contextual y pertinente a las regiones en donde desempeña su práctica el docente.

De esta manera, si partimos de lo que plantea Alves y Acevedo (2003) en relación a que la formación docente puede ser entendida como un proceso formal o informal, de preparación profesional para el ejercicio de las praxis pedagógicas y que por ende requiere una apuesta por la enseñanza no solo de un conocimiento sino de la transmisión de valores y del estímulo del servicio en la vida misma.

Por otro lado, estas tecnologías tienen que sentar las bases para el desarrollo de aprendizajes contextualizados y atendiendo las necesidades de la educación actualmente, por ello, Álvarez plantea que “las TIC en educación son canales, medios y herramientas que permiten procesar información, producir conocimientos y fomentar el logro de aprendizajes” (2003, p.156), de allí que hoy en día se conviertan en una posibilidad para la profesionalización de los docentes en este rubro.

Sin embargo, los retos y los desafíos en la profesionalización docente son bastante amplios, pues muchos de los profesionales de la educación muestran cierta resistencia al uso, manejo y aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicación como material didáctico en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Si bien, el uso de las TIC en la educación requiere de ciertas competencias por parte del docente, estas no deben de verse como un obstáculo o un lastre en la práctica docente, sino más bien ha de ser visualizadas como actitudes positivas en función de los beneficios pedagógicos que aportan estas.

Pues conviene destacar que las tecnologías hoy en día se han integrado rápidamente en los diversos ámbitos de la vida de los sujetos, desde aquellos usos laborales o administrativos hasta los de carácter de ocio y entretenimiento pasando por el acceso a la información, por tanto, esto nos ha conducido a desarrollar un proceso de enseñanza-aprendizaje en cuanto a esto dispositivos digitales.

A pesar de que los docentes son profesionales en su área debido al contacto continúo con sus estudiantes y la acumulación de experiencias cotidianas en el aula, la importancia y la complejidad de procesos innovadores y de cambio en la utilización de las diversas tecnologías en el ámbito educativo se convierte en un paso inusual que hacen en un mundo virtual desconocido para muchos y como una oportunidad de conocimiento para otros, de esta manera “las actitudes de los docentes hacia una metodología efectiva hacia un uso de las tecnologías, se convierten en un factor esencial para la inclusión de las TIC en los contextos educativos, pues a partir de una concepción positiva de los métodos activos y las ventajas del uso de herramientas versátiles y con beneficios pedagógicos, los docentes llevarán a cabo una labor de formación, dedicación de tiempo y diseño de actividades orientadas en este sentido” (Saéz, 2010, p.40).

Así pues, la profesionalización docente en términos de Tecnologías de la Información y Comunicación al servicio del proceso educativo debe de tomarse en cuenta algunos elementos centrales como los que se enlistan a continuación:

Finalmente, la profesionalización docente en el uso de las TIC atraviesa por un proceso consciente de apertura a la incorporación de estrategias innovadoras que posibiliten la generación de prácticas docentes comprometidas con las necesidades cada vez más apremiantes de los educandos. Pues el uso de las TIC en el aula de esta manera se “afirma rotundamente que la formación del profesorado, la coordinación y la cooperación docente, el hecho de contar con recursos y medios materiales adecuados, y una dedicación de tiempo y esfuerzo de los docentes, son factores de gran importancia y favorecedores del uso de las TIC en el ámbito educativo” (Saéz, 2010, p. 52).

Referencias de consulta

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